Este proceso, desarrollado conjuntamente por las comunidades, Cooperación Comunitaria y ASF Euskadi, con el apoyo de la Diputación de Gipuzkoa, articula tres dimensiones fundamentales para el bienestar colectivo: el acceso a viviendas seguras, la recuperación de sistemas agroecológicos y la gestión participativa de los riesgos.

Aunque cada proceso responde a necesidades específicas, todos comparten un mismo objetivo: fortalecer la capacidad de las comunidades para enfrentar los desafíos ambientales, económicos y sociales desde sus propios conocimientos y formas de organización.

Se trata de estrategias integrales para fortalecer la autonomía y reducir la vulnerabilidad.

Saberes ancestrales

Saberes ancestrales para afrontar el futuro

 

Uno de los pilares de esta transformación es la recuperación de técnicas tradicionales de construcción. En comunidades de la Montaña de Guerrero y Cacahuatepec, las familias han retomado el uso del adobe y otros materiales locales para construir viviendas y espacios comunitarios. Estas edificaciones incorporan mejoras técnicas que aumentan su resistencia ante sismos y huracanes, demostrando que los conocimientos ancestrales pueden dialogar con la innovación para ofrecer soluciones seguras, sostenibles y culturalmente pertinentes. Además, los procesos de diseño y construcción se realizan de forma participativa, fortaleciendo la organización local y el sentido de pertenencia hacia los proyectos colectivos.

 

Soberanía alimentaria

Soberanía alimentaria

 

La recuperación del territorio también pasa por la producción de alimentos y el cuidado de los recursos naturales. En este contexto, las comunidades han impulsado la revitalización de la milpa tradicional, el uso de semillas criollas y la elaboración de bioinsumos naturales que permiten producir alimentos de manera sostenible. Paralelamente, la creación de viveros comunitarios y las acciones de reforestación contribuyen a restaurar los suelos, proteger el agua y reducir riesgos como deslaves e inundaciones. Estas prácticas no solo fortalecen la soberanía alimentaria, sino que también generan condiciones más favorables para la adaptación frente a los efectos del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.

Tejiendo redes desde lo colectivo

 

La tercera dimensión de este esfuerzo colectivo se centra en la organización comunitaria para la reducción de riesgos. Mediante diagnósticos participativos, las comunidades han identificado amenazas presentes en sus territorios y han desarrollado soluciones adaptadas a sus necesidades. Entre ellas destacan la instalación de sanitarios secos, biofiltros y estufas ahorradoras, tecnologías que promueven el ahorro de agua, el aprovechamiento de recursos y una mayor autonomía. Estos procesos han contado con una participación activa de mujeres, hombres y jóvenes, fortaleciendo el tejido social y generando nuevas capacidades para la toma de decisiones colectivas.

 

Construcción comunitaria Guerrero
Guerrero: tejiendo redes desde lo colectivo
Construcción en adobe, Guerrero

En conjunto, estas experiencias muestran que la resiliencia comunitaria es el resultado de múltiples acciones interconectadas. La vivienda segura protege a las familias; la agroecología fortalece la alimentación y restaura los ecosistemas; y la organización comunitaria permite anticipar riesgos y construir soluciones sostenibles. Más que proyectos aislados, estas iniciativas representan una visión integral de desarrollo que coloca a las personas, sus conocimientos y su relación con el territorio en el centro de la transformación social.

Selección de plantas para próxima siembra - México

Imágenes: © Cooperación Comunitaria

11 mayo 2026
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